Wednesday, September 03, 2008

¿CUATRO APRENDIZAJES FUNDAMENTALES? (¿QUE TAL, CINCO?)



HIPÓTESIS DE TRABAJO

En el presente trabajo se intentara plantear, partiendo de la propuesta de los cuatro pilares fundamentales del conocimiento citados en el soporte bibliografico de la asignatura “Teoría de la Educación”, dictada en el marco de la Escuela de Ciencias, Artes y Técnicas, de la Universidad Argentina John F. Kennedy, a saber: Aprender a
· Conocer
· Hacer
· Vivir Juntos
· Ser
La posibilidad de pensar en un quinto pilar: Aprender a ser Feliz.

Para ello, siempre apoyándome fundamentalmente en la bibliografía indicada en el programa curricular, tomare ademas los desarrollos teóricos del autor de La Logoterapia, Víctor Frankl y algunos aportes a la teorización de la felicidad del autor conocido como el padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud.


DESARROLLO


Para comenzar propondré la siguiente pregunta: ¿Es posible aprender a ser feliz? Y la desglosare en sus partes menores.
Primero, y sin detenerme demasiado en la pregunta por el ser de la felicidad, dado que es lo que se podría llamar, citando a R. Descartes, una idea lo suficientemente clara y distinta, tanto desde el punto de vista subjetivo como el objetivo (de lo primero señalare aquella sensación de engrandecimiento y plenitud espiritual (paz interior), acompañada habitualmente por mas o menos inequívocas manifestaciones conductuales indicadoras de la relajación, calma o distensión y ya entrando en el terreno específicamente biológico, la secrecion de sustancias tales como la endorfina, activación del sistema parasimpático y registros electroencefalográficos de menor frecuencia, que lo diferenciaran del estado que podría pensarse como antagónico, el stress. Otros observables concomitantes tales como la dilatación de las pupilas, caída de la tensión arterial y ritmo cardiaco, respiración relajada de ritmo relativamente mas bajo y de mayor amplitud, etc y etc.). La felicidad es un fenómeno de primera mano, tanto como la angustia.
Segundo ¿Es un aprendizaje? Víctor Frankl sugiere que si.

La Logoterapia despierta a la persona en su rol de protagonista de su propia historia, de su felicidad, de sus logros y en su rol de constructor de su persona dado que el hombre es un ser llamado a elegir un proyecto de vida en conformidad con su propio ser, por lo tanto artífice de su destino. La felicidad no está al final del camino sino después de cada acción realizada con sentido y por alguien tanto si nos necesita como si no nos necesita. La dicha, la felicidad, el sentirse bien satisfechos consigo mismo nunca puede ser el resultado de una búsqueda directa sino el resultado de haber encontrado una misión por la cual vivir. Porque la persecución de la felicidad es en realidad lo que más impide ser felices porque cuanto más lo buscamos como objetivo primero en nuestras vidas tanto más se alejará de nosotros pero cuando autotrascendemos y nos ocupamos de alguien o de algo, más plenos nos sentimos. Dado que lo que el hombre quiere realmente no es la felicidad en sí, sino un motivo para ser feliz. En cuanto lo encuentra, la felicidad y el placer surgen por sí mismo.
La felicidad no está en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace (L. Tolstoi)
http://www.bsaslogoterapia.com.ar/logo.htm
La Logoterapia es la Tercera Escuela Vienesa de psicoterapia y se centra en el significado de la existencia humana, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. Hablaremos entonces de la primera para indagar un poco mas sobre el tema que nos motiva:
En sus últimos años nos encontramos con un S. Freud de la búsqueda de felicidad como el motor del espíritu, idea esta a la que adherimos sin lugar a dudas. En el fondo de la intencionalidad, el halito de vida, el anima o como quiera llamarse a esa energía que mueve al ser a vivir (en el mejor de los casos), vemos una búsqueda de bien-estar o felicidad. “El hombre elige el bien” decía un gran y discutido humanista. Eligiendo determina lo que es bueno y “elige como quisiera que todos después de el lo hicieran”.

“Cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Su elección del camino a seguir será influida por los más diversos factores. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste; por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. Ya aquí desempeña un papel determinante la constitución psíquica del individuo, aparte de las circunstancias exteriores. El ser humano predominantemente erótico antepondrá los vínculos afectivos que lo ligan a otras personas; el narcisista, inclinado a bastarse a sí mismo, buscará las satisfacciones esenciales en sus procesos psíquicos íntimos; el hombre de acción nunca abandonará un mundo exterior en el que pueda medir sus fuerzas. En el segundo de estos tipos, la orientación de los intereses será determinada por la índole de su vocación y por la medida de las sublimaciones instintuales que estén a su alcance. Cualquier decisión extrema en la elección se hará sentir, exponiendo al individuo a los peligros que involucra la posible insuficiencia de toda técnica vital elegida, con exclusión de las restantes. Así como el comerciante prudente evita invertir todo su capital en una sola operación, así también la sabiduría quizá nos aconseje no hacer depender toda satisfacción de una única tendencia, pues su éxito jamás es seguro: depende del concurso de numerosos factores, y quizá de ninguno tanto como de la facultad del aparato psíquico para adaptar sus funciones al mundo y para sacar provecho de éste en la realización del placer. Quien llegue al mundo con una constitución instintual particularmente desfavorable, difícilmente hallará la felicidad en su situación ambiental, ante todo cuando se encuentre frente a tareas difíciles, a menos que haya efectuado la profunda transformación y reestructuración de sus componentes libidinales, imprescindible para todo rendimiento futuro. La última técnica de vida que le queda y que le ofrece por lo menos satisfacciones sustitutivas es la fuga a la neurosis, recurso al cual generalmente apela ya en años juveniles...”

En: EL MALESTAR EN LA CULTURA
«Sigmund Freud: Obras Completas»

Veamos ahora si es posible articular estas dos posturas en una feliz respuesta a la pregunta de si es la Felicidad un aprendizaje.

Es dable decir que para la Logoterapia, la felicidad es una consecuencia de el encontrar un sentido a la vida. Por otro lado se encuentra el aporte de la teoría Logoterapeutica de los valores, en cuya cima se encuentra lo que esta teoría llama “Valores de Actitud”, y que Frankl explica como “Libertad de Actitud”. Libertad de Actitud será aquel aspecto especificamente humano que permite ir mas allá de las circunstancias y, por así decirlo, tener la posibilidad de elegir “como pasarla”. En otras palabras: podre encontrarme arrojado en aquella situación mas allá de mi control y a pesar de todo, seré libre de definirme victima de aquellas y sufrirlas pasivamente, o bien podre poner en marcha mi esfera espiritual valorativa (H. Figueroa), verdadero organo de sentido, cual una brujula o detector de valores, y autotrascender la situación limite encontrando ese mensaje cifrado frente a mi, ahí esperándome para tomar la posta y hacerme responsable de mi mismo.

Por otro lado se encuentra la teoría del psicoanálisis, en donde se observa la búsqueda de la felicidad; es decir, la felicidad como un fin en si mismo y no como una consecuencia del logro de los fines propuestos (¿éxito?). Quizás de lo mismo para responder a la pregunta de si es o no es un aprendizaje, ya que si responsabilizándose, ya sea como fin en si mismo o como medio, se alcanza la plenitud y la paz interior, y sabiendo que la responsabilidad se enseña y se aprende, entonces, directa o indirectamente, la felicidad seria un logro de la educación.

En el soporte bibliográfico ya citado podemos leer: “... Por medio de la educación, el hombre puede desarrollar su libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos, de imaginación, lo cual permite realizarse como persona. El formarse en estos diversos aspectos le facilitan tomar decisiones para afrontar las diferentes circunstancias de la vida...” lo cual suena a una clara definición de ser responsable por la propia existencia. La consecuencia esperable de semejante estado de cosas seria el logro de un estado de plenitud o felicidad. Así se abre la tercer facetad e la pregunta: ¿Se puede enseñar conseguir la felicidad?
A estas alturas creo poder afirmar un categórico SI. Las dos caras del valor (responsabilidad y libertad) estan propuestos como posibles de ser logrados mediante la educación en función del cuarto de los pilares que dan inicio a este trabajo: “Aprender a Ser”.

Y entonces: ¿Cómo es posible que apareciendo la felicidad como aquello que parece hacer deseable la vida, y siendo que vivimos tiempos en los que el propuesto antagónico al concepto que perseguimos, es decir, el estado de stress como lo contrario a la felicidad, parece ser mas la norma que la desviación, no se proponga entonces un apartado especial orientado a la enseñanza para el logro de la felicidad en la educación formal obligatoria, encontrándose entonces en el centro del tapete, en su lugar, la creación de individuos responsables, libres, pero por sobre todas las cosas miembros útiles del sistema (productivista-consumista)? Vivimos un sistema que es creador de todo tipo de patologías de la perdida de la felicidad. Neurosis noógenas dira la Logoterapia, caracterizadas por la sensación de perdida del sentido de la vida; normalidad neurotica dira el psicoanálisis, como aquella forma de enajenarse en las leyes y normas que lo único que parecen hacer es dar respuesta de la indole del “¡por que si!” a la pregunta por el verdadero deseo del sujeto. Sigmund Freud habla de “El malestar en la cultura”; Aparecido en 1930 (recuerdese la crisis y la gran depresion), en este artículo Sigmund Freud plantea que la insatisfacción del hombre por la cultura se debe a que esta controla sus impulsos eróticos y agresivos, especialmente estos últimos, ya que el hombre tiene una agresividad innata que puede desintegrar la sociedad. La cultura controlará esta agresividad internalizándola bajo la forma de Superyo (organo normativizante, pero “de contra mano”) y dirigiéndola contra el yo, el que entonces puede tornarse masoquista o autodestructivo. Entonces la responsabilidad se puede volver en contra de la libertad. La cultura crearia seres tan responsables que trabajarian al borde de la adiccion al trabajo. Y notese también que el control de los impulsos agresivos es el primer paso para que cualquier aprender a ser con los demás fuera posible (“vivir juntos”; “tolerancia”) ya sea en la comunidad educativa o bien en la familia.
Por todo esto no parece ser una omisión casual la que se intenta mostrar aquí. La felicidad será aquel pago que se le pide a cambio del placer hedonista hueco implícito en lo que hoy se enseña como “éxito” tanto desde los medios masivos de comunicación como de la cultura en general que parece verse infiltrada cada vez mas fácilmente por estos (que preferiria llamar “medios masivos de información”, ya que para poder hablar de la comuinicacion le faltaria la contrapartida de la respuesta o feed-back, como propone la teoría de la comunicación (P. Waltzlavick)). Así, nuestra cultura anfetaminizada omite nada mas y nada menos que poner en juego lo mas importante, sino lo único:

· Cuando el ser humano es feliz, está en armonía consigo mismo y con los demás Oscar Wilder

· Dar la felicidad y hacer el bien, he ahí nuestra ley, nuestra ancla de salvación, nuestro faro, nuestra razón de ser. Henri-Frédéric Amiel

· El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo. Epicuro

· El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace. León Tolstoi

· He cometido el peor pecado que un hombre puede cometer: ¡no he sido feliz! J. L. Borges

· La felicidad consiste en unir el principio con el final. Pitágoras

· La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. Viktor Frankl

· La felicidad no se encuentra al final del camino, sino a lo largo de él. John F. Kennedy


CONCLUSIONES:

La eleccion del topico para el trabajo no fue para nada caprichoza; el presente es un trabajo que hace de modesto intento por entrar en un tema que a lo largo de la carrera de grado de la Licenciatura en psicología se toco, si no poco, prácticamente nunca. Creo que el tema de la felicidad es tan complejo como lo fue la angustia en su momento, y como aquella, parece haberse pasado por alto una y otra vez como a una nimiedad poco objetiva y para nada científica. No fue casual tampoco que en su 25ª conferencia de introducción al psicoanálisis, al abordar el tema de la angustia, S. Freud se halla referido a ella como “eso que todos hemos sentido alguna vez” y que sabemos entonces de que se trata, mas al cabo de unos años vimos casi toda su tarea centrada en el tema de la angustia, que desde entonces paso al primer plano de sus teorizaciónes.
Parece, insisto, suceder algo similar con el tema de la felicidad. Es un tema que se suele tocar como “de pasada”, y las mas de las veces que titula un libro, es fácil sospechar que sea uno de los llamados “de autoayuda” y no un desarrollo teórico serio. Por eso sostengo que no hay excusa para omitir el tema de la felicidad en la educación; debe encarárselo de frente, de lleno; si no es posible teorizarla, al menos abrir el lugar para la pregunta y las tentativas de respuesta. En esta epoca de crisis de los valores, de las instituciones y de ahí, crisis en cascada que carcome el sentido de todo lo humano; en esta epoca de ausencia de un espacio para el desarrollo espiritual, antes ocupado por la religión, y cada vez mas ahora convocados los consultorios (de todo tipo de profesionales) a reemplazar al confesionario, otorgar un espacio para la pregunta por la posibilidad de la felicidad, sus caminos y vericuetos seguramente ayudara a sonreír a muchísima gente.

2 comments:

Vicenteriana said...

El artículo es excelente como lo sospeché cuando empecé a leerlo...

Y es más, creo que todo se resumiría mucho más en esta frase: "Lo que el hombre quiere realmente no es la felicidad en sí, sino un motivo para ser feliz."

Y cito una frase más de paso que la dijieron en el civil cuando se casaba mi prima: "La vida no es feliz, se hace feliz".

Fue algo asi como cuando te pregunté: "¿Y ahora que sigue?", y me dijiste: "Ahora a disfrutar todo lo que lograste"!.

O algo asi... =)

eGo said...

Sabri! aprecio mucho tu comentario. Te cuento que es el trabajo que hice para rendir la ultima materia de mi carrera. Hay un blog que tiene un toco de definiciones de felicidad en la lista de mis blogs,en mi profile. Creo en serio que es increible que no sea una bolilla completa de ninguna materia. Yo haría una asignatura anual o varias "felicidad 1, 2, 3, 4, y 5"