Ganando amigos reload, o el reino del tuerto.
de Juan Pablo París, el jueves, 7 de junio de 2012 a la(s) 8:10 ·
Y yerba ya no hay…
El asunto de las adicciones no me deja en paz. El otro día, un amigo me dice “nunca fumaste faso?”, como remate de una charla sobre lo nocivo del pucho. Yo le digo, no. Y nunca fumaría. Humo es humo. Daría lo mismo fumarme un diario. Y de sobre pique me tira “ponele comer faso; comerías faso?”… Digo yo: no todo el que bebe alcohol es alcohólico. Ahora, si se toma dos o tres botellas por día, aunque no se lo vea en falsa escuadra, un problemita parece tener. Así mismo, no se siente igual si cualquier persona te invita una copa en una comida, que si este señor te dice “daaale, tomate un whisky”. Explicar el motivo me puede tomar una serenata de tecnicismos, pero me parece que la forma más breve de expresarlo es que se siente la misma diferencia entre un abrazo sincero, y un abrazo con intenciones ocultas…
Las adicciones ocultan intenciones.
Adicciones hay tantas como objetos de necesidad, o deseo. Se puede desarrollar una adicción a cualquier cosa, en tanto el vínculo del adicto a esa cosa le valga para mitigar, por un desvío, otros deseos, o necesidades, insatisfechas.
Dada la relación entre insatisfacción y angustia (en algún punto, pudierase comparar la angustia con el hambre; el hambre del espíritu, quizás), el vínculo con el objeto de adicción SEDA la necesidad, y/o angustia, por la carencia de otro objeto. Carencia por deprivación, escases, inexistencia terrenal, mayor dificultad para el acceso, rechazo o fobia, y cualquier otra manera de explicación del por qué esta persona se relaciona con este objeto de adicción, en vez de relacionarse con el otro objeto, con el que calladamente desea o necesita.
Mi pregunta hoy, en realidad, es POR QUÉ SE CONTAGIAN LAS ADICCIONES???? Digo: todos tenemos un deseo, o una necesidad, más o menos insatisfecha. Pero, QUÉ HACE AL ADICTO, POR UN LADO, SINDICALIZARSE, Y POR EL OTRO, RECLUTAR??
Rápidamente se me antoja “mal de muchos, consuelo de tontos”. Detrás, el evangelio técnico y teórico: hay una relación en las teorizaciones en psicopatología, entre adicciones, perversiones, y psicopatías. Donde la definición ESTRICTA de perversión, tiene que ver con el desvío de la meta (a los fines coloquiales, PROPÓSITO), en el vínculo con los objetos de necesidad y/o deseo. Es decir, uno puede depilarse, o ser tricotilomaníaco (manía relacionada, no con la tricota, sino con los pelos). A ver, más facilito: el hambre pide comida; satisfecho el hambre, la gula pide más; saciado el impulso goloso, la bulimia sigue adelante; y superada la desesperación culposa de la bulimia, pasamos a las manías, como las de ingestas de objetos no comestibles… se ve?
Así, las psicopatías, desvían la meta, hacia una forma de egoísmo que avasalla al vecino. En otras palabras, la meta final es someter a alguien, sino a todos, a sus deseos, pisando los deseos y necesidades de los demás, amén de sus libertades, derechos, sus plantas, sus vergüenzas, (eso, vió?), etc… Se dice que el psicópata puede clasificarse en función de lo que uno siente frente a él: está el que te da asco, te da miedo, odio, te inyecta vergüenza, y así uno por cada afecto bajo el sol. Ah! Muy importante, no confundir el hijo de puta (psicópata), con el otro pobre cristiano que no tuvo intención (digamos, el boludo raso).
Así, en la combinación, se me ocurre que el adicto que recluta, es el que tiene un costado psicopático, si acaso piensa que involucrar al otro en su vínculo con su propio objeto de adicción, le deparará una ventaja, ya sea un consuelo de tontos, o bien algo más enroscado, como pasa con el sistema del célebre “el primero te lo regalo (el segundo te lo vendo)”…
Uno dijera entonces que la diferencia entre el abrazo y “el abrazo” reside en una sensibilidad que te prende las luces rojas y te avisa que ese chabón no te abraza, sino que quiere tu abrazo, pero además que a través de tu abrazo logra sedar otra cosa que desea o necesita, y que por ahí lo que desea, es distraerte con un abrazo para sacarte la billetera.
Volvamos al vino, que tan rico queda con el asado. Puede alguien pensar que apreciarías un vinito con el asado; puede ser también que el mozo calcule que mejorarás la propina con una cuanta más gorda; puede ser el alcohólico que supone que dejarás de decirle que tiene un problema, si te tomas tres vinos por día vos también…
Uno comprende que no es el faso, es la adicción el problema… pero el chiste es que muy raramente uno ve que un adicto SE DE CUENTA QUE TIENE UN PROBLEMA CON EL FASO, CON EL VINO, CON EL PUCHO, CON EL SEXO, CON LA MERCA, CON EL PACO, CON LA COMIDA, CON LOS OBJETOS, CON LA RELIGIÓN, CON UN DEPORTE, CON LA TELE, CON LA VIOLENCIA, CON, CON, CON, CON…
Y para cerrar, las adicciones, las perversiones, las psicopatías, suelen florecer y multiplicarse, o bien reemplazarse unas por otras…
Abrazos para todos (mmmhhh sisisi… mis preciosos y preciosas, todo para mi… )

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